“LA” COUPÉ 2600 Y EL VIRUS ALFA ROMEO (CAPÍTULO I)

La 2600 en una de las primeras reuniones del Club Alfa

Una tarde-noche fría en el invierno de 1979 fue que por primera vez vi una 2600 Sprint. Papá volvía a casa del trabajo ese día, pero no en tren como siempre, sino en un Alfa Romeo que había sido de un equipo de competición. Yo tenía 9 años y monedas, pero entendía claramente que se trataba de algo especial. Y lo era. Y lo fue.

No era su primer Alfa Romeo; en mi cabeza tenía vagos recuerdos de la Giulietta Ti azul y de la Giulia Super blanca, pero esto era otra cosa.

La Giulietta azul en Miramar, 1974
Willy y Lao Iacona, Miramar, 1974

En su aventura en Argentina como importador de la marca, Giuseppe Vianini no fijó precios cuidados y trajo de su madre patria lo mejor que tuvo a disposición, que fue mucho.
“Peppino” había trabajado en Alfa Romeo desde los 15 años, más que nada en el Reparto Corse, y con los años llegó a director de la filial de la marca en Turín. Hacia fines de los años cuarenta compró acciones de la IKA y se radicó en Argentina, con fuertes contactos locales, y comenzó a importar la marca de sus (y mis) amores.

Como todo en esta singular parte del mundo en la que vivimos, las cosas no le fueron fáciles. Para promover sus productos apostó a las carreras, creando un equipo de competición, sumando a grandes figuras del momento y trayendo a Buenos Aires a dos de los mejores preparadores italianos de aquellos años: Virgilio Conrero y Carlo Facetti.

Cabalén, único, inigualable
Nasif y la Ti Super, ¡qué auto!

Primero arribaron las Giulietta Ti, un auto que volvió y vuelve loco a cualquier conocedor. Más tarde fueron las Giulia, que llegaron en menor número y en sus variantes Ti, Super y hasta las Ti Super (se hicieron sólo 501 autos). Finalmente y en paralelo con estas últimas hizo su aparición en escena una gran coupé: la 2600 Sprint, carrocería Bertone, diseño del joven Giorgetto Giugiaro (recordar este dato). Un verdadero delirio de auto si se lo compara con el parque automotor que había en el Buenos Aires de entonces (1962).

¿Qué era el Alfa 2600 Sprint? Un seis en línea con tres carburadores dobles, doble árbol de levas a la cabeza; un diseño sobrio pero muy sólido, y con un equipamiento más que completo para aquellos años. Era el primer auto dibujado por el jovencísimo Giugiaro, hombre que le daría al mundo motor piezas únicas.

La gran apuesta de Vianini era ganar el Gran Premio Standard, prueba extensa y agotadora, y para la cual los Alfa Romeo no estaban ni diseñados ni menos aún alistados.

Perkins ganó su clase en el GP de 1960

La primera tanda de Giulietta corrió el GP de 1960 contra los Volvo, con gran desorden interno del equipo, una suerte de “todos contra todos”. “Rolo” de Álzaga ganó las cuatro primeras etapas y luego su pequeño bólido dijo basta. De los diez autos del equipo Vianini, solo arribó Gastón Perkins (2º en la general y 1º en la C), quien seguramente haya tratado con más cariño a su blanca Berlina que el resto, que quedó tendido a la vera de los caminos. La preparación de Virgilio Conrero, una suerte de Oreste Berta italiano de aquel entonces, se había focalizado en los motores, que eran una verdadera exhalación, pero los trenes, la suspensión, la transmisión y las cajas no acompañaban. Ni acompañaron.

En 1961 otra tanda de Giulietta (¡18 este vez!) salió a hacerle frente al equipo Mercedes-Benz, teutónicamente ordenado, y Oscar Cabalén y Jorge Cupeiro ganaron su clase y estuvieron ahí en la general, 3º y 4º respectivamente. Los autos ya eran alistados por Facetti, quien también era de la partida.

Peppino Vianini y parte de su Troupe, post GP de 1963

En 1962, y acá llegamos al punto, corrieron varias Giulietta (17), debutaron las Giulia (4) e hizo su aparición en escena la 2600 Sprint (un ejemplar). Blanca, inmaculada, por su ornamento se ve que es de la primera serie (1962), se hizo al camino con el Turco Cabalén al volante y Juan Carlos Navone como acompañante. La gesta duro kilómetros: la transmisión de Giulia que llevaba el auto de fábrica no aguantaba la bestia de motor 6 cilindros, que vaya a saber cuántos caballos de fuerza le había sacado Facetti… Según Andrea Vianini, más de 200. Creíble.

Rolo, de los pocos que hizo andar la 2600
Lo que debía andar la 2600 en ruta!


Para redondear, en 1963 otras dos 2600 compitieron en el Gran Premio, Tito Quevedo y Rolo de Álzaga; en 1964 fueron Andrea Vianini y Quevedo una vez más. El primero, queriéndole ganar a toda costa y costo a los Mercedes-Benz, llegando al Dique Los Molinos en Córdoba forzó las cosas al extremo: volcó, volvió a volcar, volcó una vez más y siguió piso mirando al cielo unos 300 metros en bajada y por asfalto, hasta que la desvencijada y gigante coupé decidió parar, destruída; sic transit gloria mundi.

Lo que dejó Andrea de la 2600
Alfa Romeo 2600_Alberto Rodriguez Larreta_GP Mar y Sierras 1962_Foto Bellido_Argentina

Finalmente en 1965, la de Quevedo fue la única 2600 en participar en el GP, sin mayor suerte.
Queda en el recuerdo la victoria de Larry en la Mar y Sierras de 1962, a más de 185 kilómetros por hora de promedio.

(Continuará…)

Con papá en el CAS, 1984

Fotos: Archivo Estanislao IaconaFoto Bellido (Archivo Speratti)
Publicado originalmente en: http://vaderetro.com.ar/la-coupe-2600-y-el-virus-alfa-romeo-capitulo-i

por Estanislao M. Iacona

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