Reseña y fotos: XI Raduno Italiano

El Raduno Italiano es un evento, ya en su décimo primera edición, que a fuerza de persistencia se ha convertido en un clásico del Club Alfa Romeo. Y es muy bueno que así sea, porque se trata de un evento que se basa fundamentalmente en la apertura del Club hacia afuera y se nutre esencialmente de la generosidad de espíritu sin la cual, en rigor de verdad, no habría nada, ni siquiera Club.

Llegamos temprano al local de ventas de Alfa Romeo Argentina en Pilar y ya había un grupo de entusiastas que estaba estacionando sus máquinas. La organización era sencilla, de manera que al poco rato ya estábamos comenzando a acreditar a los participantes, mientras les entregábamos el éxito discográfico del otoño “Keep Calm e Vieni al Raduno”, el sticker para identificar su máquina y una exquisita mermelada de nuestro patrocinante Bonne Maman, y los invitábamos a servirse un rico café, un fresco jugo de naranja y algunas sabrosas medialunas, que la remarcable dadivosidad de Alfa Romeo Argentina había puesto a nuestra disposición en el living del local de ventas.

La mañana fue transcurriendo en las charlas amenas en los grupos ocasionales de amigos que se iban haciendo y deshaciendo cada vez que uno u otro salía a admirar y comentar las espléndidas máquinas que llenaron y excedieron el estacionamiento de la locación, o entraba al local a admirar las, también, espléndidas máquinas que Alfa Romeo Argentina había puesto en exhibición, para mostrar a los alfistas los nuevos modelos de Giulietta y Mito.

Llegada la hora, después de una breve alocución en la cual se explicó el nuevo recorrido para llegar a Los Cardales, corrigiendo la errónea indicación que se había comunicado previamente, partió el grueso de los asistentes con rumbo a la segunda etapa gastronómica que sería en el restaurante Italpast de La Reserva Cardales. El grupo, por fuerza de circunstancias como, por ejemplo, el peaje de ruta 8, terminó dividido en dos, tocándonos integrar la fracción comandada por la mano firme y el pulso fino del Dr. Flores, que nos llevó, tras breve paseo turístico por “el centro” de Los Cardales, a nuestro destino.

Llegados a La Reserva Cardales, fuimos a engrosar la larga fila de máquinas que iban estacionándose a la vera del serpenteante camino del golf. Estacionar el auto, bajarse, y pasear la mirada por esa colección de bellezas justificaba el día, pero el evento proseguía y mientras caminábamos hacia el restaurante nos encontramos con la siempre bienvenida presencia de Cocho López, amigo de la casa y jurado del Concorso di Belleza e Design de este año, con quien dimos una recorrida por la exposición. Daban ganas de quedarse mirando un rato más, pero la segunda etapa gastronómica nos esperaba, y hacia allí fuimos.

 

El lugar es, francamente, lindo y agradable, pero la entrada servida en el deck sobre la laguna no tiene precio. Los amigos se fueron agrupando en los livings, mesitas y en grupos de pie, dando cuenta de las riquísimas bruschettas, pizzas y fiambres con panecillos saborizados que se sirvieron, acompañados por los excelentes vinos de nuestro patrocinante Bodega Dante Robino. Un comentario: el Bonarda -y hubo más de una opinión- llamó particularmente la atención, no en vano la bodega ostenta un frondoso palmarés con los más prestigiosos premios del mundo del vino.

Liquidado el primer tramo de la segunda etapa, pasamos todos al comedor, donde se sirvió el primer plato de pastas, muy pero muy ricas, y el segundo plato de pollo grillado con hongos, realmente bien hecho, jugoso y con sabor, la única manera sensata de comer pollo. Un verdadero acierto el menú por pasos, que le debemos a la insistencia del socio Von Kreutzbruck, Robert, Alias El Suizo, que desde el año pasado venía sugiriendo el formato y tenía absoluta razón. Vaya este párrafo como un reconocimiento a su contribución.

Seguidamente, antes de los postres, primero los sorteos de los regalos de nuestros patrocinantes: latas de pomodori pelati y paquetes de penne rigate De Cecco y, a renglón seguido, la premiación. Comenzamos por la Segunda Mención, que fue para la Maserati Biturbo Spyder 1988, roja, pasional, arbitraria, merecedora del premio y los aplausos, propiedad de Diego Marin; la Segunda Mención fue para el Fiat 128 1971, sobresaliente representante de toda una época en la historia del automóvil, una máquina con una presentación destacable gracias a Germán Sassella; el Tercer Premio fue para la Giulia Spider 1600 1966, admirable, súper original, una maravilla de serena y permanente belleza, en manos de Juani Mártire; el Segundo Premio lo obtuvo la soberbia Giulia Sprint GT Veloce 1966, “la” Bertone, desenfadada y bella como siempre en su versión “scalino” comandada por Mario Ositiansky; y, finalmente, el galardón mayor se lo llevó la increíble Cisitalia 202 1949 de Oscar Salcedo, una máquina cuyo diseño excelso y atemporal la llevó a ser incluida, en versión techo duro, en la colección permanente del MoMA de New York. Aplausos para los premiados, suspiros y expectativas para los Raduni Italiani que vendrán.

 

La jura del Concurso fue responsabilidad del ya nombrado Cocho López, el decano de los alfistas, Luis Magenta, y el siempre buen y fiel compañero del Club Alfa, Francesco Capecchi, quien concurrió, además, en representación de nuestro auspiciante la Ambasciata d’Italia. Acompañaron la premiación Fredy Yantorno, Juani Mártire y Francisco Yantorno, del Club Alfa Romeo, e Ignacio Souassini y Roberto Monsalvo, de Bodega Dante Robino. Los premiados recibieron un diploma, una estuche de champagne Gran Dante y un kit de belleza automotriz Sonax de nuestro patrocinante DetailMania Studio.

Cerraron la premiación palabras de agradecimiento, para los socios y amigos que acompañan nuestros eventos, para nuestro auspiciante, La Ambasciata d’Italia y para nuestros patrocinantes: Alfa Romeo Argentina, Bodega Dante Robino, De Cecco, Bonne Maman y DetailMania Studio. Y un particular agradecimiento para Italpast La Reserva Cardales, que a la atención de primera con la que siempre nos privilegia, agregó esta vez un menú fantástico en toda la línea.

El generoso y noble Dante Robino Malbec acompañó más que dignamente la magnífica comida, que fue llegando sencilla e inexorablemente a su culminación con el postre, un brownie con helado de crema y dulce de leche, simplemente soberano, “The Brownie Rules!”. Ya se había ido haciendo tarde sin darnos cuenta, quizás por eso el café llegó casi al mismo tiempo que gran parte de los comensales abandonaba el comedor y se dirigía al estacionamiento para llevarse consigo esa pieza de diseño, belleza y pasión que generosamente había llevado al Raduno para compartir con todos.

Tenemos la certeza de que esto último, la generosidad con que cada participante del Raduno prepara, lleva y expone su máquina, es la característica que le da al evento la identidad que ha ido ganando con el tiempo y que los años no hacen más que reafirmar y acrecentar. Para el Raduno Italiano será un “Hasta el año que viene” y para nuestros eventos de carácter público será “Hasta el AlfaDay”. Los esperamos entonces en Junio y les volvemos a agradecer, a todos, por la consistencia en el apoyo a nuestro trabajo.

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Galeria Completa por JuanoLarrosa

por Fredy Yantorno

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