Alfas en Argentina

Desde el comienzo mismo del automovilismo en la Argentina, la marca ha sido un permanente animador en las carreras de todas las especialidades, y su nombre ha estado ligado a los grandes ases del volante de cada época.

La historia de la marca en nuestro país puede dividirse en 4 grandes etapas.

La primera de la mano de la familia Carú Costa, primeros importadores de la marca, quienes trajeron varios ejemplares del model RL, incluso hasta un Targa Florio y un Torpedo G1 a mediados de la década del veinte. A los Carú Costa, lo sucedió como importador oficial Juan Alberto Roccatagliata, quien continuó con la importación de vehículos RL, pero sumando a la lista los 6C 1500 y 1750, y hasta dándose el lujo de traer a la Argentina una P2, con Vittorio Rosa como volante.


La segunda época podemos denominarla la de los Alfas de Grand Prix y Sport especiales. Sin duda alguna nace aquí el sello de la marca en Argentina. En 1937 llegó al Río de la Plata un moderno Alfa Romeo P3, que debutó con un triunfo en Santa Fecon Vittorio Coppoli al volante. Con el correr de los años esta P3 fue manejada por varios pilotos de reconocido prestigio, entre ellos Ricardo Nasi, José A. Canziani, Adriano Malusardi y Juan Gálvez.

En la misma época llegaron al país otros dos Alfa Romeo de Grand Prix: un 308 (con motor 8C-35 3.8) que debutó con Ricardo Nasi al volante, y que con pilotos de la talla de Ricardo Carú, José A. Canziani y Oscar Galvez lograría resonantes triunfos.
Finalmente Carlos D. Arzani trajo a la Argentina un Alfa 8C-35 que compró a la Scuderia Ferrari.


A su vez, otros siete Alfas Sport y en diversas fechas se mudaron de Italia a la Argentina. Dos bellos ejemplares de Alfa 2.3, una Monza y una especial de carrocería Brianza. Por otro lado, cinco Alfas 2.9 comienzaron a correr en pruebas Sport: una boticella, un Sport Corsa, una Berlinetta Touring, una Spyder Touring y una Sperimentale…

La tercera época es sin duda una novela a la cual habremos de dedicarle en lo sucesivo grandes espacios por la riqueza y singularidad de sus personajes: la “Era Vianini”. Innumerables carreras ganadas, triunfos en la Mar y Sierras, pero un destino amargo, no poder lograr la general de un Gran Premio.

La cuarta época, menos climática pero de singular importancia: 3 campeonatos nacionales: Ernesto Bessone con Alfasud 1.5 SV campeón de Clase 2, y Jorge Maggi dos años seguidos campeón de la Clase 3, al mando de una GTV 2000.

por Francisco Yantorno

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