Las SportWagon que no conocías

Algunas de ellas, como las derivadas del primer Alfasud y el 33 después, han entrado en producción y, por lo tanto, en la imaginación colectiva. Otras, menos afortunadas, nunca han pasado la etapa del prototipo o la preserie, alcanzando un número muy pequeño de especímenes. Es precisamente en estas últimas que pondemos la atención en este artículo.

Un camino que comienza cuesta arriba. Dejando a un lado las muy raras versiones 6C 2500, la 1900 Giardinetta o la Giulietta Weekendina y Promiscua, hasta la 1750 Veloce de 1968, los planes del Biscione para poner en producción un modelo en versión familiar siempre se detuvieron antes de lo esperado, limitándose a la realización de lotes muy pequeños de especímenes, en el mejor de los casos, unas pocas docenas.

Podríamos comenzar esta breve lista con la Giulietta Folk de 1978, creada en un solo ejemplar por el taller Moretti en Turín. Esta wagon compacta tenía las mismas dimensiones que la berlina y se distinguía por el gran portón que se abría hasta el paragolpes. Además, el cristal entre los montantes C y D podría abrirse.

Con la Alfetta se encaró el primer intento real de crear un Alfa Romeo familiar que satisficiera concretamente las necesidades de una familia, construido a través del aumento del volumen trasero y producido esencialmente para el tiempo libre, se convirtió en una realidad en 1983. El taller de Zagato Milanese, con el apoyo del periodista Luca Grandori, un gran experto en automóviles, produjo la única Alfa Romeo Alfetta Station Wagon, una creación extemporánea pero absolutamente en línea con el espíritu de los 80, proyectada hacia la búsqueda de un nuevo bienestar después de la incertidumbre de década anterior, marcada por un clima de incertidumbre económica y social.

¿Una oportunidad desperdiciada? En virtud de los contenidos del proyecto, sin duda importante, y del avanzado desarrollo del plan de industrialización, se pensó que sería este modelo el que finalmente daría la producción en masa de una SportWagon Alfa Romeo. Pero no fue así.

Tenemos que esperar hasta 1986 para ver que una nueva propuesta tome forma: esta vez, el nuevo prototipo de furgoneta se propone sobre la plataforma de la Alfa 90: según lo informado en los registros de Carrozzeria Marazzi de Caronno Pertusella, en las puertas De Milán, sólo se construyeron dos. En el mismo período, a la carrocería Fissore se le encomendó el estudio de una furgoneta basada en el Alfa 75: se construyeron cinco de los 1.8 turbos y el turbodiesel “2400”.

Finalmente, incluso el 164 tuvo proyectada una versión familiar, pero no fue más allá de algunos bocetos y el proyecto terminó en nada. Vistos en retrospectiva los intentos de Alfa Romeo de crear una camioneta cautivadora pueden parecer torpes e improvisados incluso a los ojos de los alfistas más leales. Sin embargo, no eran ejercicios estériles: si la 156 Sportwagon resultó ser tan hermosa, el crédito también va para estas moscas blancas que abrieron el camino. Controversiales pero valientes, al igual que los diseñadores y quienes las imaginaron y construyeron. También son historias como esta, sin sentido, las que nos enamoran de Alfa Romeo.

por Francisco Yantorno

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