“QUESTO NON È ANCORA FINITO”: SICILIA, ALFA ROMEO Y OTRAS YERBAS

Publicado originalmente en vaderetro

En Cefalú, rebobinando un poco la nota anterior, hicimos un lindo recorrido nocturno por la ciudad con todos los negocios abiertos pero muy muy pocos turistas. Iluminada, sin frío, fue un placer perderse en esas calles tan antiguas y cercanas al mar. No me voy a detener en ninguna iglesia, son tantas que sería imposible. Ciccio, el famoso zapatero de los pilotos de F1 de los setenta, estaba cerrado.

Cuando llegamos nos percatamos que al pueblo no se podía entrar con el auto, y así entonces llamamos al dueño del hotel, un tal Gabriel que hablaba español. Nos dijo: “dejen el auto en la marina, los busco ahí.” A los cinco minutos, un Ford Focus bastante (muy) destartalado hizo su arribo a velocidad considerable. Paró, saludamos, cargamos todo y cuando voy a cerrar la tapa del baúl (el modelo era fastback), Gabriel me dice: “no no, no se cierra, no hace falta”… En fin, partimos a lo Vatanen, sin cinturones de seguridad ya que el auto los tenía anulados y con un alerón tipo el de un Chaparral. Cinco minutos después traspasamos gloriosamente las barreras de ingreso al pueblo. Ahí sí, bajamos todo y Gabriel me dijo con una sonrisita, “ahora podés bajar la tapa del baúl… es que yo tengo permiso para entrar acá, pero viste como es Italia… la policía local no entiende y me hace la multa igual… entonces, entramos sin que se vea la targa por las cámaras y listo”.

Volviendo al raduno alfista de Caltanisetta, el gran galpón no sólo guardaba la bella 2600 Sprint, había un BMW 850 (como me gusta…), una Giulia Sprint, pero de las primeras, que utilizaban la carrocería de la Giulietta Sprint Bertone en un azul muy lindo;  un Alfasud de la última serie inmaculado, una siempre bella Lancia Fulvia, una Giulietta Spyder, un Triumph, una Spyder Alfa  2000, una rara coupé Fiat 1300 S Vignale-Giannini, una Fiat 1200 Spyder Pininfarina y alguno más que se me escapa.

Desde que llegamos y nos encontramos, Diego Carvotta, su novia e hija nos acompañaron a todos lados. Un querido amigo Diego, con quien ya habíamos compartido dos Grande Premios de Baquets; otra historia.

Cuando la visita al galpón llegaba a su fin, don Pietro Pugliese lanzó la frase «questo non he ancora finito», y partimos hacia otros lares. Así llegamos a un punto, vaya a saber dónde, del centro de la ciudad de Caltanisetta. Era una imagen salida de una obra de Luigi Pirandello (ya que estamos en Sicilia). Ocho esquinas que formaban un círculo empedrado; cero tránsito, casas antiguas color terracota y la clásica Iglesia. Ni bien bajamos de los autos pasó el cura, regordete y con su sotana, escoltado celosamente por dos señoras del barrio. Al pasar nos miraron, gesto con la cabeza hacia abajo y buonasera

Justo enfrente de la iglesia, Pietro guardaba otros tres autos. Una Giulia Sprint scalino azul, una Lancia Fulvia Zagato (me la hubiese traído con el mayor de los gustos) y un Porsche 911 blanco. Arriba el telón y los autos afuera para la foto; la iglesia se ve de fondo.

Y ya ni preguntamos, era obvio que había más. A pocas cuadras, otros dos pequeños garages de persiana metálica. Nota de color y para que analicen la foto de la GTV azul semi abandonada. En el pueblo y por sus calles no había nadie, literalmente, pero a medida que la procesión alfista avanzaba estruendosa, se corrían cortinas y la gente espiaba. En la foto de la GTV se ve a la dueña de casa con cara de pocos amici…seguimos salidos de un cuento de Pirandello; la señora no dejo de espiar mientras ahí estuvimos.

En el nuevo garage, otros Porsche 911, un 914 muy lindo – naranja – y una Spyder 2000 de las últimas de los años noventa. Pero lo que más me llamó la atención fue lo escrito en tiza azul en la pared del fondo…

Ahí sí terminó la visita, aunque había más lugares con más autos…tal vez en un próximo viaje los veamos.

Nuestro periplo siguió por la isla, y visitamos el valle de los templos en Agrigento. Un lugar especial, donde el arte y arquitectura griega pueden contemplarse a pleno.

La colonia Acragante se comenzó a construir a partir del año 580 a. C. en territorio que se conoce como la Magna Grecia; todos los templos fueron construidos con posterioridad a esta fecha. La «zona arqueológica de Agrigento» es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1981; comprende el parque arqueológico del Valle de los Templos y otros vestigios situados sobre la acrópolis y en diversos lugares de la ciudad.

El derrotero siciliano estaba a punto de terminar, pero hubo espacio para visitar Corleone. Primer consejo: no vayan, la ciudad es fea, gris, sucia, aunque como toda ciudad de montaña, el enclave es maravilloso. No hay lugares para comer ni visitar; el museo o sitio de documentación y archivo contra la mafia, atiendo sólo con cita previa… como si hubiese multitudes haciendo cola. De la mafia ya que estamos, no hay mención en ningún lado. Un dato curioso más: es la ciudad de Italia con más iglesias, hay 100. Para lo único que sirvió, fue para cortarnos el pelo, decir que «estuvimos» y huir, cual Vito Andolini por sus colinas.

por Estanislao M. Iacona

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