Autoclasica 2019

Lluvia. Tormenta. Tormenta. Sol. Frio.

Autoclásica es siempre una prueba a la que voluntariamente nos sometemos como si se tratara de una misión para demostrar que nuestros límites, nuestra paciencia y nuestra tenacidad aguantan todo.

Y los autos también.

El pronostico lo anunciaba hacía semanas, y no se modificó con el correr de los días. La fecha de esa tormenta estaba definida casi al mismo tiempo que se definió el día y horario de esta nueva Autoclasica.

Estoicamente nos dispusimos a enfrentar a la naturaleza con nuestros gazebos y nuestras manos. Ramas cayeron. Vientos soplaron. Y aún así la fe nos invadía: esta será una gran Autoclasica!

Vendaval. Destrucción. Sábado cerrado al público.

Renacimiento. Como si nada hubiera pasado, los socios aparecieron para dar una mano desde las primeras horas de la mañana y, señoras y señores, pudimos por fin disfrutar de una Autoclásica como se debe. Con charlas infinitas con alifistas de distintas latitudes del continente, con fotos y videos yendo y viniendo, consejos compartidos, bibliografía prohibida circulando y bebidas frescas para amenizar el húmedo calor del domingo y calientes para contrarrestar el frio ártico del lunes.

Como broche de oro: Premio a la Giulia Ti Super de Omar! Bravo!

El balance fue positivo, sin dudas. Y la Comisión Directiva agradece a todos los socios que colaboraron durante todo el fin de semana, a los que apoyaron a la distancia, a los visitantes y amigos de Sudamérica y fundamentalmente a quienes prestaron sus maquinas para que todos los asistentes pudieran disfrutar de una exposición digna de un museo de la marca.

Gracias!

por Francisco Yantorno

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