La Giulietta de Azul, un poco de historia

Hacia fines de los años ´40 un emprendedor industrial italiano, Giuseppe Vianini, decidió instalarse en la Argentina. Con el correr del tiempo y gracias a sus vinculaciones con el gobierno peronista, se transformó en accionista de la Industrias Kaiser Argentina (I.K.A.) y logró a su vez la representación en nuestro país de varias marcas, entre ellas Alfa Romeo.

A partir de 1960 y con una importante red de concesionarios en todo el país, la nueva empresa de Pepino comienzó con la importación a mayor escala de vehículos Alfa Romeo. Entre sus representaciones estaba Moto Guzzi, que apoyó económicamente a Rolo de Álzaga permitiéndole adjudicarse el campeonato de Turismo Carretera de 1959 con un Ford. A partir del Gran Premio de Turismo del año 1960, Vianini Argentina presentó su equipo Alfa Romeo en innumerable cantidad de competencias, obteniendo memorables triunfos y récords, dando un gran prestigio local a la marca.

10 DE DICIEMBRE DE 1960
Cuentan los números que el día 10 de diciembre de 1960 una Giulietta Ti color celeste grisáceo muy claro, con número de chasis *130129, era terminada de armar en la fábrica Alfa Romeo en Milán. El 11 de abril de 1961 era enviada con destino final Buenos Aires para Vianini Argentina.

La Giulietta Ti fue a parar a la concesionaria que Rodolfo de Álzaga (Rodolfo de Álzaga Automotores S.R.L.) tenía en el 309 de la avenida Quintana en la Capital Federal. Estuvo un tiempo en exposición hasta que Pedro Álvaro, piloto de la ciudad de Azul y conocido de las carreras de Rolo, se hizo presente en el local. Café de por medio Álvaro le bajó el martillo a la Giulietta, con la cual emprendería una exitosa campaña dentro del automovilismo a lo largo de la década.

Pedro Álvaro, además, tuvo destacadas actuaciones con Volkswagen en campeonatos zonales de la provincias de Buenos Aires, y corrió en equipo junto a Jorge Cupeiro, Juan José Reynal y Robert Shelton al volante de los enormes Pontiac Catalina.

A LAS PISTAS
Una vez en Azul el auto fue preparado durante 1961 para participar en diversas pruebas, siempre en forma privada y por su dueño, quien si bien recibía en algunas carreras asistencia del equipo Vianini, lo hacía como particular.
El 19 de septiembre de 1961 se disputó la tradicional Vuelta de Tres Arroyos, prueba para autos de Turismo Carretera y Standard. Pedro Álvaro, con el número 44 en las puertas resultó ganador absoluto entre los autos Standard.
La Giulietta fue luego inscripta en el Vº Gran Premio Standard YPF, disputado entre el 25 de octubre y el 5 de noviembre de 1961 con el número 345, aunque debió desertar en forma temprana.

El 17 de junio de 1962 se disputó en Santa Fe el Segundo Premio Standard Fomento Industrial Provincia de Santa Fe sobre 618 kilómetros y con 69 autos en la partida. Andrea Vianini – también con Giulietta – era el favorito, pero Álvaro se las ingenió para ganar la agotadora prueba al mando de la suya.

El 9 de diciembre de 1962 se disputó una nueva edición de la Mar y Sierras. En un Alfa 2.600 Sprint con el 501 “Larry” obtuvo la prueba al espeluznante promedio de 184 km/h. Por su parte, Luis Vázquez con una Giulia Ti ganó la clase D; mientras en la C, era todo para las Giuliettas: 1ro. Pablo Rodríguez Larreta, 2do. Pedro Lipara, 3ro. Pablo Finocchietto, 4to. Pedro Álvaro y 5to. Sebastián Magnano.

El domingo 24 de marzo de 1963 se corrió una nueva edición de la Vuelta Sierras de Córdoba para autos de Turismo Mejorado Standard. “Larry” (#1) con Giulia Ti Super; y Jorge Cupeiro (#4), Pablo Rodríguez Larreta (#2), Oscar Cabalén (#95), Pedro Álvaro (#9), “Grey Rock” (#24), y Sebastián Magnano (#16) estaban tras el volante de Giuliettas oficiales y semi oficiales del equipo Vianini, para recorrer los 303 kilómetros de carrera. Tras disputarse la punta con “Larry” (desertaba con problemas de motor) y Roberto Mieres (#3 Volvo 122S B18), Jorge Cupeiro se adjudicó la extenuante prueba que había dado por perdida cuando la caja de su Giulietta se había trabado a kilómetros del final, gracias a que el piloto y su acompañante lograron solucionar el problema. Pedro Álvaro y Sebastián Magnano, se ubicaron segundo y tercero respectivamente en la categoría hasta 1600cc.

El 9 de diciembre de 1963 se disputó la tercera edición de la clásica prueba Mar y Sierras organizadas por el diario La Mañana. Vianini Argentina S.A. alistó autos para tres categorías, las Giulietta Ti en la C, las Giulia en la D y la 2.600 Sprint en la E. La prueba fue dominada por Rodolfo de Álzaga – navegado en la ocasión nada menos que por Eduardo Casá – al mando de la potente Coupé 2.600. A elevadísimos promedios, con velocidades que en algunos pasajes superaban los 240 km/h, ganó la prueba de punta a punta.

Andrea Vianini reapareció tras algún tiempo de inactividad debido a sus accidentes, y lo hizo con una Giulia, ganando la categoría D. Pedro Álvaro ganó la categoría C al mando de su Giulietta Ti tras el abandono de Ricardo Sauze con un auto similar.

UN REPOSO DE VARIOS LUSTROS
Como todo auto de carrera a la Giulietta le llegó el día del retiro. Cuando Pedro Álvaro decidió empezar a correr con Falcon se la vendió a José Arpaia de Azul. Éste, a su vez, la vendió al veterinario de la ciudad quien tras varios dolores de cabeza con juntas sopladas y tremendas recalentadas incluidas, se la vendió a la familia Oyarzábal.

Los Oyarzábal – Pichaco e Ignacio, padre e hijo – la desarmaron ni bien la compraron para hacer una repasada general, lo que finalmente nunca se concretó por un motivo u otro. Lo cierto y seguro es que el auto estuvo guardado durante años, desarmado, pero con todas sus piezas y en estado increíblemente original.

El autor de la nota y su padre, en innumerables oportunidades, tentaron a los Oyarzábal para que les vendiesen el auto, tarea que resultó infructuosa. Durante el mes de marzo de 2002, y tras varios vasos de vino en una comida del club, surgió la feliz idea de contarle a Manuel Eliçabe y Cristián Bertschi de la existencia del auto. El tema salió a la palestra por unas fotos que había conseguido en diciembre de 2001 cuando aprovechando una estadía en Azul para la Navidad, visité de Don Pedro Álvaro para que me contase la historia deportiva del auto.

El resto de la historia ya la conocen.
Una nueva y valiosa incorporación para el club, que hoy cuenta con gran cantidad de Giuliettas que han hecho historia y que le han dado prestigio a nuestra querida marca en la Argentina.

Comentado por: Estanislao M. Iacona

por Estanislao M. Iacona

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